Defendamos la Historia en nuestros liceos

Por Pablo Letelier |

Si bien pensamos que la eliminación de la Educación Física como disciplina obligatoria para tercero y cuarto medio es un hecho tan grave como el de la Historia, aquí nos dedicamos exclusivamente a exponer 3 razones de por qué es importante la disciplina de la Historia.

I.

Si hay un hecho con el que cualquier historiador/a estaría de acuerdo, independiente de sus concepciones y posiciones políticas, es que el presente es un hecho histórico. Por un lado, eso quiere decir que el presente es resultado una serie de acontecimientos, tendencias y procesos realizados en el pasado por la humanidad. Y por otro, quiere decir también que el presente que nos toca vivir, además de contener el pasado, es el escenario de nuevos hitos en los que se trama lo que será el futuro.

¿Por qué es importante saber que el presente es un hecho histórico? ¿Por qué quieren quitarle a la juventud chilena la oportunidad de saberlo? La respuesta es una sola, y es porque saberlo implica reconocer que las condiciones de vida de la humanidad en cualquier tiempo y lugar están determinadas por la propia acción humana.

Así, lo central de aprender Historia y el por qué quieren quitárnosla es el entendido de que la humanidad ha sido, es, y será la protagonista de la Historia. Si aprender Historia tiene que ver con lo que decimos, la voluntad de desaprenderla o aprenderla menos tiene que ver con que la juventud chilena (los trabajadores y el pueblo de mañana) no sean capaces de reconocer que su presente es histórico, que lo que les ha sido legado no ha ocurrido por el azar u por obra del destino, y con ello, de que son protagonistas de su propio presente y futuro.

II.

Otro hecho con el que cualquier historiador/a estaría de acuerdo es que la disciplina de la historia no es objetiva. Muy por el contrario, su característica fundamental es la pluralidad de miradas y paradigmas. En esa línea, inclusive en torno a un mismo acontecimiento o proceso pueden surgir los más acalorados debates y desacuerdos con respecto a sus causas e implicancias, lo cual está profundamente relacionado con lo que apuntábamos anteriormente: quien se interroga por el pasado, se interroga -en el fondo- por el presente y el futuro.

Ahora bien, ¿Por qué debiese importarle la pluralidad de la disciplina histórica a alguien que no es historiador o historiadora? ¿Tienen algo que perder realmente los jóvenes chilenos? La respuesta es que sin tener en cuenta eso, es muy difícil que uno pueda siquiera poner en duda una afirmación acerca del pasado, siendo que -y esto es lo importante- éstas normalmente abundan en decisiones fundamentales para el destino de las grandes masas del mundo, del continente y de Chile.

Para dar un ejemplo concreto y cercano, el debate histórico acerca de la Dictadura Cívico-Militar está aún abierto y se encuentra profundamente entrelazado con los debates políticos de contingencia. Lógico, pues independiente de las posiciones políticas (mantener o erradicar las AFP, por dar sólo un ejemplo), todos los sectores comprenden que casi todos los nudos de debate político de la contingencia chilena son heredados desde el proyecto político dictatorial. A partir de eso, es coherente que inclusive los sectores que muy oportunamente -para ellos- decían que “hay que olvidar”, al momento en que se cuestionan socialmente aspectos tan medulares del sistema como lo son las AFP, se lancen a realizar sus propias interpretaciones de la Dictadura Cívico-Militar, polemizando abiertamente con los demás sectores políticos.

En síntesis, una parte relevante de aprender Historia tiene que ver con reconocer que la diversidad de opiniones están fundadas en determinados proyectos en torno al presente y en torno al futuro. No existe algo así como ser “objetivo” con el pasado. Naturalmente, quitar la obligatoriedad de la Historia busca crear un pasado “objetivo”, ¿cuál? -se preguntará el/la lector/a- el que sea cómodo a las clases dominantes y su proyecto político.

III.

Cualquier pedagogo/a estaría de acuerdo en que la enseñanza y aprendizaje de un determinado currículum educativo es un proceso que no se basa solamente en el desarrollo de ciertos “conocimientos duros” sino que también de ciertas habilidades, como por ejemplo la capacidad de conceptualizar un proceso histórico y de investigar, y de actitudes, como la valoración de la democracia o del trabajo en equipo.

Si son justamente tercero y cuarto medio los niveles en los cuales supuestamente el estudiantado llegaría a la cúspide del desarrollo de las habilidades y actitudes durante la Enseñanza Media, ¿Por qué quitarnos justamente allí la obligatoreidad de la Historia?.

Por otra parte, cualquier historiador/a y cualquier pedagogo/a estarían de acuerdo en que los “conocimientos duros” que corresponden a tercero y cuarto medio son los que tienen un carácter más polémico, tanto para la sociedad en su conjunto como para el estudiantado. Justamente, es en esos bloques donde el estudiantado debiese aprender en torno a la historia reciente de Chile, pasando por procesos tan relevantes para el presente como lo son la Unidad Popular, la Dictadura Cívico-Militar y la transición a la Democracia. ¿Por qué quitarnos la obligatoreidad de esos conocimientos cuando el estudiantado está en la “cima” del desarrollo de sus habilidades y actitudes en la Enseñanza Media?.

Si el/la paciente lector/a ha leído hasta aquí, las dos preguntas que dejamos en los párrafos anteriores se responden por sí mismas. Lo que se busca, concretamente, es que la futura clase trabajadora, que el conjunto del futuro pueblo de Chile, no sean protagonistas de su propia Historia, y para ello se intenta crear un pasado “objetivo” acerca de la historia reciente de Chile, justo en el momento en cuando las y los estudiantes cuentan con el mayor desarrollo de habilidades y actitudes.

IV.

Por una clase trabajadora y un pueblo chileno que en el futuro sean protagonistas de su propia Historia, que echen abajo el lastre de dos siglos de dominación de imperialismos extranjeros aliados a la oligarquía local, como Movimiento Dignidad Popular llamamos a todo el pueblo chileno de hoy, especialmente a los actores de la Educación, a movilizarse en contra de los nefastos reajustes curriculares del Consejo Nacional de Educación, el Ministerio de Educación y el Gobierno de Sebastián Piñera.✊🏽✊🏽