UN MOVIMIENTO JUVENIL PARA SERVIR AL PUEBLO

Por Francisca Orellana |

El Frente Juvenil del Movimiento Dignidad Popular (MDP) es un frente de acción que surge del encuentro de compañeros y compañeras con años de experiencia en el movimiento estudiantil, jóvenes pobladores que articulan trabajo político territorial y trabajadores que están incursionando en el sindicalismo. Luego de meses de convergencia interna asumimos la tarea de constituirnos como la Juventud de esta organización, asumiendo que nuestro proyecto sigue aún en construcción y, por lo tanto, estas definiciones son el puntapié inicial de un trabajo que proyectamos a largo plazo, fortaleciendo nuestras líneas de acción en siguientes instancias deliberativas.

EL INSTRUMENTO POLÍTICO ORGANIZADOR Y LA JUVENTUD

Comprendemos la emergencia política como un proceso que está cursando en la realidad política y es de largo aliento, donde quienes buscamos que irrumpan con incidencia en el escenario nacional que actualmente se está reconfigurando son los sujetos del campo popular, con herramientas organizativas que les permitan desarrollar la disputa por el poder político.

Entendemos el Movimiento Dignidad Popular como una organización que avanza en esa dirección, posee un claro carácter de clase, tanto por la extracción de sus principales liderazgos y organizaciones, como por los intereses que defiende y promueve, sabemos que está construyéndose sobre cimientos robustos de inserción y construcción de bases sociales estratégicas ya definidas. Surge de la necesidad de dotar de mejores herramientas organizativas al Pueblo Trabajador chileno, para que sea este el que pueda reconstruir el proyecto político de la clase trabajadora, en la medida que se moviliza y politiza en los diversos escenarios al que es empujado.

En el marco de este proyecto, como Juventud nos presentamos con la humildad de los errores cometidos en tiempos pasados, pero con los aprendizajes necesarios para señalar que nos sumamos siempre dispuestos a ser un aporte en la lucha por elaborar y construir un proyecto político de clase. Queremos ser el factor dinamizador del despliegue que desarrolle nuestro Movimiento y de las luchas que libra nuestro pueblo, sirviéndolo en la tarea de recomponer su fuerza, organizando a la juventud popular y encendiendo la llama de la rebeldía, extendiéndola a los liceos, a los barrios, a las universidades, a los Centros de Formación Técnica y al mundo del trabajo.

Queremos aportar con fuerza militante y orgánica, unidad de cuerpo y acción en todas las zonas de las que provenimos para viabilizar este proyecto que se encuentra en su fase de implementación.

LOS DESAFÍOS DEL FRENTE JUVENIL

Para lo anterior nos hemos propuesto la tarea de iniciar el proceso de elaboración de una línea política para la juventud que se construya en el seno de este Movimiento Político de la clase, tomando y haciendo carne el trabajo y experiencia de distintas generaciones y distintos frentes de acción que hoy conviven en el.

Para este año, en lo concreto, hemos definido desplegar nuestra lucha con objetivos acotados y coherentes a nuestras fuerzas, abordando diversos diseños políticos para el movimiento estudiantil, el trabajo territorial poblacional, los cuales poseen proyección sindical y cultural.

Sobre el primero, nos proponemos la tarea de abordar el trabajo de educación secundaria, tanto por albergar a una generación presente en la lucha de masas, como por las perspectivas que ofrece para sembrar nuestro proyecto junto a aquellos espacios donde la juventud hoy no se organiza, como son los estudiantes que trabajan, o quienes no ingresan a la educación superior.

Asimismo, asumimos la responsabilidad estratégica de iniciar un trabajo en la educación superior técnica, pues reconocemos dos elementos que han sido abandonados por las fuerzas de transformación. El primero, es que este ámbito refleja la inserción del mundo popular en la educación superior -al igual que la gran masa estudiantil que ha tenido acceso a través de créditos bancarios-; el segundo, es la materialización de la cadena de precarización y maltrato laboral de las actuales formas de explotación, ya que es por vía de la transmisión de una educación precarizada que se lleva a los jóvenes a una inserción en el modelo de producción capitalista que se caracteriza por empleos generalmente precarizados, mal pagados y sin contribución alguna al desarrollo de la Patria.

Proyectamos también nuevos espacios de inserción de la Juventud, como son el apoyo que podemos brindar como Frente al acción al trabajo que nuestro Movimiento desarrolla en barrios, campamentos y conflictos territoriales y los nichos de trabajo donde se desarrolla laboralmente la juventud.

Finalmente, en el plano de la educación superior universitaria, comprendemos que el conflicto educacional es mucho más profundo que la disputa de la Reforma Educativa de la Nueva Mayoría que actualmente se encuentra en el Congreso. Sobre esta, expresamos nuestro rechazo absoluto y nuestra adhesión y compromiso con el programa del Movimiento Estudiantil del cual hemos sido participes y contribuyentes durante años.

Junto a esto, hemos definido un plan de acción que contempla la disputa al interior de nuestras casas de estudio en perspectiva de otorgar una perspectiva popular al quehacer de las instituciones educativas, al activo político estudiantil y a la producción del conocimiento.

OTRAS PROPUESTAS
Finalmente, queremos dejar a disposición de este Movimiento el trabajo programático que hemos realizado en el seno del movimiento estudiantil. Además, nos ponemos a disposición de trabajar las temáticas propias de la juventud que hoy la interpela, como son las reivindicaciones de género en la sociedad y al interior de las fuerzas transformadoras o la defensa del medio ambiente. En suma, este Frente de acción se propone diseñar e implementar una línea política para ofrecerle a los jóvenes chilenos, una salida de organización y lucha ante la apatía, el desdén y frustración que ha promovido el poder empresarial y los partidos de la corrupción, generando en los adolecentes y jóvenes, una cultura de marginación, donde el flagelo de la drogadicción y el abandono nublan toda posibilidad de perspectivas a nuestra generación.