Hoy como ayer: El cobre y la minería para la felicidad del pueblo trabajador

Por Movimiento Dignidad Popular |

11 DE JULIO. DIA DE LA DIGNIDAD NACIONAL

El 11 de julio de 1971 tuvo lugar uno de los hitos más significativos para la política de la clase trabajadora chilena: luego de décadas de luchas del movimiento obrero y el movimiento popular se daba paso a la nacionalización del cobre. Esta medida era central en el programa del Gobierno de la Unidad Popular y tenía diversos objetivos estratégicos en materia económica.

De una parte, permitir constituir la base económica que posibilitara dar
“un salto adelante” hacia un proceso de industrialización más profunda, mediante la concentración en el Estado de los capitales obtenidos vía renta del cobre exportado. Por otra, hacer frente a la crisis sostenida del patrón de acumulación ISI, lo que se manifestaría en políticas de subida salarial y mayor gasto fiscal hacia grandes segmentos de la clase trabajadora. La medida conducida por el gobierno se apoyaba además en el poder popular como mecanismo de defensa política de los intereses de la clase trabajadora.

Evidentemente, este eje estructural del programa de la U.P. entraba en contradicción con los intereses de los capitales extranjeros que habían concentrado anteriormente las ganancias de la renta del cobre, particularmente los intereses del capital imperialista norteamericano. Esta cuestión, en el corto plazo constituyó una de las razones políticas del golpe de Estado de 1973.

En contraste con el proceso histórico en que se nacionalizó el cobre, y pese a que el capitalismo se encuentra nuevamente en una crisis cíclica, avizoramos un déficit de contenido en las izquierdas chilenas en materia programática. En algunos casos, se cae en la defensa exclusiva y acrítica de programas únicamente redistributivos, o peor aún, se omite la relevancia del eje programático vinculado al desarrollo económico como un elemento constitutivo de la política revolucionaria. Lo anterior se ha expresado en las coyunturas políticas recientes, desde la ausencia o la poca notoriedad de la necesidad de transformaciones económicas estructurales en el proceso de la Revuelta (2019), la omisión o poco énfasis de este elemento programático por parte de las izquierdas (salvo algunas excepciones) en la convención constitucional y el proceso constituyente, y en general, su omisión como alternativa material frente al desarrollo de una crisis económica en Chile.

En tal panorama de crisis económica y política, y además de crisis y reorganización de las izquierdas en Chile, es crucial volver a asumir el desarrollo de las fuerzas productivas como base del programa político de la clase trabajadora y el movimiento popular. En el espacio nacional, nuestra tarea es volver a empujar la nacionalización del cobre y la minería, además de definir su contenido y las formas de realización en nuestro propio contexto histórico. Hoy reivindicamos el día de la dignidad nacional como punto de partida histórico para elaborar una política revolucionaria.

¡HOY COMO AYER, EL COBRE Y LA MINERIA PARA LA CLASE TRABAJADORA DE CHILE!